Breve reseña de nuestro hermano Rafael Alfaro

27-03-2014 17:25 - Colegio Salesiano

A la edad de 84 años, ha fallecido, en la mañana del día 23 de marzo nuestro querido hermano RAFAEL  ALFARO ALFARO.

Pertenecía a la comunidad de Granada (San Juan Bosco), desde el año 2006, prestando el servicio de ecónomo de la comunidad.

Había nacido en EL CAÑAVATE, provincia de Cuenca, el día 6 de febrero de 1930. En Agosto de 1945 inicia el Noviciado en San José del Valle, que culmina con la primera profesión religiosa el 16 de agosto de 1946, hasta el servicio militar. En 1954 consagra su vida al Señor, definitivamente, con la profesión perpetua que realiza en la casa de Alcalá de Guadaíra. Es ordenado como presbítero, en Córdoba, por Fray Albino González, el día 23 de junio de 1957.

Ese mismo año marcha a Centro América, donde permanece hasta el año 1968, año en que regresa a España, para formar parte de la comunidad dela Casa Don Bosco, Madrid. Desde este año hasta 1996, desempeña el cargo de director del BOLETÍN SALEASIANO, español. También, en este período, desempeña otras funciones: vicario y director de la comunidad.

En 1996 regresa a su inspectoría de origen, Córdoba, a la comunidad de Jaén, como director y párroco. El año 2000 los superiores le piden el servicio de formador en la comunidad de estudiantes de teología, de Sevilla, San Isidoro hasta el año 2003. Finalmente, tras un breve periodo de dos años en la comunidad de Linares (Jaén), D. Rafael ha permanecido en la comunidad de San Juan Bosco (Granada), donde ha fallecido en la mañana del 23 de marzo de 2014.

Son muchas las facetas que podríamos distinguir de nuestro hermano. Su buen carácter, cercanía, piedad, capacidad de diálogo, y otras muchas. Pero en su caso no podemos olvidar su vena poética. Innumerables libros de poesía religiosa han deleitado nuestro espíritu y al mismo tiempo han recibido el reconocimiento del mundo poético por varias de sus obras, que han sido galardonadas con distinguidos premios.

Su paso por este mundo ha dejado una formidable huella en esos versos, que no sólo son poesía sino oración que se eleva al Señor.

Descanse en paz y que desde allí siga enviando aquellas sencillas cartas cariñosas que publicaba para los niños.

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